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Libros para escuchar

Esta semana: "El Evangelio según Marcos"

El hecho sucedió en la estancia La Colorada, en el partido de Junín, hacia el sur, en los últimos días del mes de marzo de 1928. Su protagonista fue un estudiante de medicina, Baltasar Espinosa. Podemos definirlo por ahora como uno de tantos muchachos porteños, sin otros rasgos dignos de nota que esa facultad oratoria que le había hecho merecer más de un premio en el colegio inglés de Ramos Mejía y que una casi ilimitada bondad. No le gustaba discutir; prefería que el interlocutor tuviera razón y no él. Aunque los azares del juego le interesaban, era un mal jugador, porque le desagradaba ganar. Su abierta inteligencia era perezosa; a los treinta y tres años le faltaba rendir una materia para graduarse, la que más lo atraía.
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Esta semana: " El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Capítulo I"

Capítulo I. Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llamaba Quijana. Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.

 

Esta semana: "Martín Aquino. El matrero"

Título: Martín Aquino. El matrero
Autores: Walter Serrano Abella y Javier Vaz
Editorial: Fin de Siglo 2009
Precio $450

"Martín Aquino estuvo cerca de un siglo esperando este libro" nos dice en el prólogo César di Candia. Aunque su leyenda se mantenía viva en mil rincones del país, se repetía de boca en boca y se representaba; aunque se decían y cantaban infinidad de décimas y sextillas y se escribían muchas biografías... ninguna había dado con el alma del matrero. Abella lo logra en este libro luego de casi cuarenta años de una sistemática investigación de documentos, de entrevistar a personas que pudieran aportar algún detalle sobre la personalidad y andanzas de Aquino, de recorrer los lugares por los cuales él transitó.
Walter Serrano Abella y su eficaz colaborador Javier Vaz elaboran un relato tan apasionante como cuidadosamente documentado. Nos muestran a un ser humano cuyo coraje y ansia de libertad alimentan la fantasía y llegan a velar su lado oscuro. En el libro están las luces y las sombras referidas con rigor y objetividad pero también se evidencia una mirada comprensiva al matrero que se transformó en mito.
 

Esta semana: "Esplendor y nada"

La nuestra es una época gregaria donde lo singular está mal visto. Así nos la describe en este libro Félix de Azúa. Y lo hace con la inteligencia y la agudeza que lo caracterizan. Como suele ocurrir con él, no se sabe qué causa mayor admiración en su escritura, si la lucidez o el estilo.
Por un lado, los textos reunidos en Esplendor y nada funcionan como poemas en prosa. Una prosa que se hace más acerada (más afilada y más deslumbrante) que nunca al verse sometida a las limitaciones del género brevísimo, la columna. Y por otro, como daguerrotipos de los actores, las escenas y los paisajes del universo extraño en el que habitamos. Fogonazos que iluminan desde un ángulo inesperado cómo somos, dónde vivimos, qué nuevos horrores trae consigo nuestra era.
Esplendor y nada es una brillante reflexión sobre nuestro tiempo, una mirada inclemente, humorística y aguda sobre nuestro escaso esplendor y nuestra mucha nada.

 

Esta semana: "La gallina degollada"

La gallina degollada

Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos y volvían la cabeza con la boca abierta. El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían fiesta. La luz enceguecedora llamaba su atención al principio, poco a poco sus ojos se animaban; se reían al fin estrepitosamente, congestionados por la misma hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuera comida.

Otra veces, alineados en el banco, zumbaban horas enteras, imitando al tranvía eléctrico. Los ruidos fuertes sacudían asimismo su inercia, y corrían entonces, mordiéndose la lengua y mugiendo, alrededor del patio. Pero casi siempre estaban apagados en un sombrío letargo de idiotismo, y pasaban todo el día sentados en su banco, con las piernas colgantes y quietas, empapando de glutinosa saliva el pantalón.

El mayor tenía doce años, y el menor ocho. En todo su aspecto sucio y desvalido se notaba la falta absoluta de un poco de cuidado maternal.

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